CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD UNA CONSTANTE EN MÉXICO

28 de enero 2018
Comunicado 1801/03

Fotografía: La Silla Rota

Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos A.C (CADHAC) expresa grave preocupación y rechazo por los continuos actos de corrupción e impunidad que se viven en México. Si bien estos actos han sido denunciados por la ciudadanía, organizaciones civiles y organismos internacionales desde hace décadas, la corrupción continúa presente lastimando a nuestra sociedad.

La corrupción, la trampa, el agandalle por parte de autoridades y de quienes aspiran a algún puesto público, no solo afecta seriamente la vida diaria de las y los mexicanos, sino que además ha fragmentado el tejido social y la confianza que tiene la ciudadanía hacia sus instituciones y gobernantes. La misma ha frenado el desarrollo y arrebatado recursos y oportunidades a quienes más lo necesitan. Al mismo tiempo se ha favorecido la impunidad como resultado de una falta de compromiso real para terminar con la corrupción y ante un sistema que la favorece.

CADHAC rechaza enérgicamente cualquier acto de corrupción, ya sea por particulares o autoridades, y hace un llamado a las y los ciudadanos para denunciar y combatir esta práctica en todas sus formas. Así mismo es necesario  exigir a sus representantes rendir cuentas, sancionar la mentira y el uso indebido de los recursos y, como ciudadanía, realizar un compromiso por actuar siempre con legalidad, como forma de vida.

Por su parte exigimos a todas las autoridades gubernamentales combatir la corrupción desde una estrategia integral en el que se realicen investigaciones serias e imparciales en donde se procesen a todas las personas responsables de estos actos. A su vez, es necesario fortalecer los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas para que la ciudadanía pueda hacer valer sus derechos y los gobernantes cumplan sus obligaciones constitucionales.

Terminar con la corrupción requiere de una clara decisión y esfuerzo conjunto por parte las autoridades y de todas y todos los ciudadanos. Es indispensable que el centro que motive todas las decisiones sea el bien común, se actúe y respete siempre la legalidad y el Estado de Derecho; solo de esta manera se puede aspirar a tener una verdadera sociedad democrática.  

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